Trabajo final del curso de iluminación en FotoClub Uruguayo. 2019.
Hija Única nace por el deseo de reconectar con mi niñez, sin la intención de romantizarla, sino para dialogar con esa alegría que recuerdo, acompañada siempre por el juego, la imaginación, la curiosidad y cierta melancolía.
A veces sentía que también era una buena excusa para encontrarme desde otros diálogos con mis xadres, saber sobre sus propias niñeces que en muchos aspectos eran desconocidas para mí, volver a hacer ciertos recorridos, revisitar lugares significativos, descubrir viejos y nuevos objetos-tesoros, releer lo que escribí hace más de treinta años, y explorar así qué me/nos traían a este presente de adultxs.
En el proceso, no dejaba de pensar en las niñeces "teñidas de otros colores", las que están aprendiendo a ser en contextos muy diferentes, donde aún hay niñxs a quienes se les niega su niñez.
Texto que acompañaba la serie fotográfica original:
Si pudiera elegir un superpoder o pedir un deseo al genio de la lámpara, elegiría la capacidad de viajar en el tiempo, y así revisitar mi infancia…
Mis recuerdos se tiñen de rosa, van de la mano a la escuela, se matan a carcajadas con los juegos que inventan y abrazan con fervor a sus juguetes.
Andan en bicicleta por calles de adoquines, sienten la brisa en la cara desde una hamaca a toda velocidad.
Se deleitan mientras desayunan mirando dibujitos, crean personajes, se disfrazan y bailan al ritmo de Wannabe.
Se asombran con los tesoros que guarda mamá y la magia que logra hacer papá, gritan a voces sus amores y desamores.
Se pegan pegotines en los dedos y guardan bajo llave la tristeza profunda de no entender; la muerte, la nada, dios, el vacío, el paso del tiempo.